¿Cuándo salir a hablar con el pitcher? ¿Qué decir? ¿Cuándo hacer el cambio?

Saber cuándo hacer una visita al círculo de pitcheo, qué decir cuando estás ahí, y finalmente cuándo sacar del juego a tu lanzador son cuestiones muy importantes que los entrenadores de Softbol enfrentan todo el tiempo. Pero también son temas sobre los que hay muy poca información, o sobre los que se habla muy poco en las clínicas.

La información que voy a compartir con ustedes en esta oportunidad proviene en un 85% de mi experiencia como Coach; un 10% de mi experiencia como lanzadora, escuchando estas conversaciones; y un 5% de tips que he escuchado de entrenadores y colegas.

Nada de lo que viene a continuación es información infalible, pero puede ayudar a iluminar un poco esta importante área del pitcheo.

A continuación discutiremos lo siguiente:

1.- Cuándo salir a hablar con tu lanzador

2.- Qué decirle a tu pitcher

3.- Cuándo cambiar al lanzador

Cuándo salir a hablar con tu lanzador

Decidir cuándo entrar al terreno y hablar con el pitcher es siempre difícil. No hay reglas fijas sobre cuál es el mejor momento para hacerlo. Creo que es importante tener en mente que nunca se pide tiempo y se entra a hablar con el lanzador cuando está jugando bien, esto se da cuando las cosas empiezan a fallar en algún punto. Menciono esto porque la presencia del entrenador en el círculo no está asociada con una buena situación, por lo que usualmente no calma a los lanzadores. Más aún cuando uno tiende a perder la cabeza y empieza a gritar en el círculo de pitcheo.

Vamos a ver algunas razones por las cuales uno podría pedir tiempo para entrar a hablar con el pitcher:

– Intentar detener el envión del equipo rival (quizá ellos batearon algunos hits consecutivos y anotaron algunas carreras, por lo que el viaje hasta el círculo puede ayudar a detener el envión ofensivo y darle a tu equipo un descanso).

– Tratar de hacer tiempo mientras calienta otro lanzador (de repente los rivales le están bateando con facilidad al pitcher, por lo que necesitas tiempo para que tu relevista entre en calor).

– Tratar de frenar un mal momento de tu equipo (de pronto, tu equipo empieza a jugar mal, cometiendo errores y tirando la bola a cualquier lugar; quizá necesites pedir tiempo y salir a hablar para tratar de calmar a todo el equipo)

– Te has dado cuenta que tu pitcher está haciendo algo mal (si te das cuenta de esto, quizá quieras salir a hablar para ayudar a tu lanzador a corregir el problema)

– Tratar de detener la baja performance de tu pitcher (si tu lanzador ha caminado a un par de bateadores seguidos, o ha permitido algunos hits consecutivos, podrías salir a hablar con él)

– Determinar si tu lanzador está lastimado (si parece que tu pitcher se ha lastimado el brazo, deberías salir y hablarlo directamente con él)

– Para discutir cómo lanzarle al próximo bateador (si estás en una situación crucial del partido, y el próximo bateador es especialmente difícil, podrías ir a charlar con tu pitcher y tu cátcher sobre cómo lanzarle)

– Para discutir con tu defensa cómo jugar en la próxima posible situación defensiva (podrías discutir sobre una situación de 1° y 3°, o sobre un posible squeeze play del rival)

– Para calmar al lanzador (si parece que tu pitcher está un poco fuera de sí, quizá puedas salir para hablar con él y calmarlo).

Teniendo en cuenta que no puedes salir a hablar con tu lanzador todas las veces que quieras, hay que ser cuidadoso de no salir a hablar con el pitcher demasiado pronto.

Qué decirle al pitcher

El mejor consejo que escuché sobre este tema fue de Margie Wrigth, Head Coach de Fresno State y una gran Coach de pitcheo. Margie decía que ella nunca camina hasta el círculo sólo para preguntarle al pitcher cómo se siente. Cuando pide tiempo y sale al terreno, se encuentra con el cátcher aproximadamente a un tercio de camino hasta el círculo, para preguntarle cómo está jugando su pitcher (si está tirando donde le pide, si sus lanzamientos están rompiendo bien, si ha cambiado algo durante el juego, si ha cambiado la zona del umpire…). Para cuando Margie llega a hablar con el pitcher, ella tiene una mejor idea de cuál es el problema, y le puede dar al lanzador la información necesaria para ayudarle en esa situación, basada en lo que le dice el receptor.

Desde que hablé con Margie de este tema, he hecho siempre esto y me ha ayudado mucho. El receptor es una buena fuente de información y te puede ayudar mucho para saber qué es lo que realmente está pasando con tu lanzador.

Lo que muchos Coachs hacen es esperar a que las cosas estén realmente mal, y luego caminar hasta el círculo y preguntarle al pitcher “¿Cómo te sentís?”. Nunca entendí esta pregunta, ¿qué tipo de información valiosa puedes obtener de la respuesta? Si el pitcher dice “Me siento muy bien”, realmente eso no importa porque obviamente no estaba lanzando tan bien, o el Coach no habría salido a hablar con él. Si la respuesta es “Estoy muy mal”, ¿cómo esto va a cambiar lo que vas a hacer? Con algunas raras excepciones, realmente no hay conexión entre cómo un pitcher se siente y cómo está lanzando en verdad. Se pueden sentir bien, pero estar lanzando pésimo; por lo que debes cambiarlo. O por el contrario, se siente muy mal pero en realidad lo está haciendo bien, por lo que decides dejarlo en el juego.

La única respuesta válida ante esta pregunta sería “No puedo más, estoy acabado”. Pero, ¿cuántos pitchers te dirán algo así, o siquiera lo saben? Así que no te pongas en la situación de hacer esa pregunta.

En cambio, aquí hay algunas cosas que puedes decir. Basado en lo que te dice el catcher, y de lo que tú mismo has visto, podrías comentar algo así:

– Parece que estas un poco apurado. Calmate, relájate entre lanzamientos, estás bien.

– El umpire cambió la zona, parece que ya no está cobrando los tiros afuera. Así que con el próximo bateador metamos esos tiros un poquito más en la zona. Preparémoslo con tiros adentro y arriba, y después que se vaya con la curva afuera.

– ¿Te parece que tus tiros están quebrando bien? (esta es una buena pregunta). De acuerdo a su respuesta, puedes trabajar con tu cátcher para determinar cómo lanzarle al próximo bateador.

– Parece que estás encogiendo un poco el brazo y estás desacelerando el movimiento antes de lanzar la bola. Relajate y acelerá el brazo al final del movimiento (esto podrías decirlo si te has dado cuenta de que ese es realmente el problema).

Como se darán cuenta, todos estos comentarios están relacionados con acciones específicas. Todos ayudarán al lanzador focalizarse en la solución, y mantenerse lejos del problema.

Antes de salir a hablar con el lanzador, asegúrate de saber:

– ¿Qué hizo el próximo bateador en su último turno, y cómo le vamos a lanzar?

– ¿Qué hicieron los siguientes dos bateadores, y cómo les vamos a lanzar?

– Cualquier bateador emergente que pudiera utilizar el equipo rival

– Tienes que saber cuál es la situación defensiva, y cómo quieres ubicar a tus jugadores de posición, para recordárselo cuando estés ahí

– Recuérdale al lanzador a dónde tiene que tirar la bola si el batazo viene hacia él

Cuándo sacar del juego al lanzador

Este es tu último recurso si piensas que la situación está yendo de mal a peor, o si sientes que el próximo bateador le va a batear a tu pitcher. A veces no tienes más que un presentimiento. Ojalá tengas el presentimiento adecuado antes de que la situación te obligue a hacer el cambio, y no después.

El verano pasado perdí el último partido de la temporada con mi equipo por no hacer un cambio de pitcher en el cierre del séptimo, con 1 out. Si ganábamos el partido íbamos a los playoffs; si perdíamos, estábamos fuera. Estamos 1-0 arriba, y mi lanzadora ha tirado un gran juego. Permitió solo 4 hits y el próximo bateador viene 0 de 2, y lució mal en los dos turnos. Mi asistente me insistía que necesitábamos un cambio de lanzadora, pero en mi cabeza había algo que me decía que la lanzadora que estaba tirando tenía más posibilidades de sacar el out que la relevista que tenía para poner. Bueno, mi cabeza tuvo todas las vacaciones para pensar sobre esto, porque dejé a la lanzadora y su primer lanzamiento fue bateado de jonrón, y con un solo swing perdimos el partido y quedamos fuera de los playoffs.

Sin embargo, todavía tomaría la misma decisión basada en la información que tenía en ese momento. Lo que hace esto verdaderamente difícil es la retrospectiva. Cuando enfrentamos la decisión de cambiar al lanzador, estamos ante una situación difícil y tenemos que decidir si quedarnos con nuestro lanzador, o traer un relevista, basados en la información que tenemos a mano. Información como:

– ¿Cómo lo ha hecho el siguiente bateador, en este partido y durante la temporada, frente al lanzador que está jugando y frente a los posibles relevistas?

– ¿Qué necesitas en esta situación, un rolling o un elevado? Pon a lanzar al pitcher que mejor se adapta a tus necesidades (un lanzador con una rise ball dominante para un elevado; un lanzador con un buen drop para un rolling).

– ¿Podría un cambio de pitcher detener el envión del rival?

Hay que tener cuidado si haces un cambio de lanzador para enfrentar a un bateador en particular, tu oponente podría contrarrestarlo con un bateador emergente. Esto sucede más en el Beisbol, pero también puede suceder en el Softbol. Las chances de que esto pase son menores mientras mejor sea el bateador que estás por enfrentar.

Siempre es difícil saber qué decirle al lanzador cuando has decidido sacarlo del juego. Generalmente digo cosas como “Hoy no fue tu día, ¡pero te recuperarás!”, o simplemente “Vamos a hacer un cambio”. El pitcher usualmente te dará la bola y se irá caminando.

Siempre que hagamos un cambio de pitcher, hay que recordarle al nuevo lanzador:

1.- Cuántos outs hay

2.- Dónde están los corredores

3.- Dónde debe jugar la bola si es bateada hacia él.

En definitiva, no hay demasiadas respuestas rápidas sobre cuándo hacer un cambio de lanzador. Como toda estrategia, es una situación donde hay que basarse en la mejor suposición, pero si has hecho la tarea, conoces a tus lanzadores y conoces a los bateadores rivales siempre estarás en una mejor posición para tomar la decisión correcta. Y recuerden que la decisión es correcta si está basada en toda la información disponible y relevante, más allá de que haya de los resultados.

Finalmente, ¡nunca tengas miedo de hacer un cambio de pitcher basado en la actitud del lanzador! Si crees que es necesario, hazlo enseguida, ¡nadie es más grande que el equipo!

Texto: “The complete book of pitching”, Cindy Bristow.

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